Ayuda con el diseño o rediseño


El diseño, tanto en términos funcionales como de aspecto es un factor clave del éxito de los productos comerciales. Por tanto, debe dedicar tiempo a pensar en el diseño de su invención desde el primer dí­a, porque este potencial pudiera no verse reconocido si todo lo que ven los demás es un diseño poco práctico o atractivo.

Un diseñador de productos con experiencia podrá ayudarle a tratar con fabricantes o proveedores de componentes, bien sea en la fase de prototipo o en la de plena producción. Los fabricantes necesitan unas especificaciones detalladas para poder fabricar cualquier cosa, y si surgen consultas o problemas, necesitan poder hablar con alguien que tenga conocimientos técnicos.

El coste de un diseño profesional puede verse compensado si su diseñador encuentra maneras de mejorar la calidad del producto o de reducir los costes de fabricación mediante un buen diseño.

No obstante, si su diseñador contribuye ideas que mejoren significativamente su invención, es posible que tenga derecho a una participación en los derechos de PI. Por consiguiente, deberá en primer lugar negociar la forma en que se compartirá cualquier nueva idea de PI, para evitar que luego surjan controversias. Su acuerdo deberá estar basado en el asesoramiento de un agente o abogado de patentes y quedar documentado antes de comenzar el trabajo.

Fabricación de prototipos

Si necesita que un fabricante participe en la fase de prototipo de su idea, pida a varias empresas que le den ofertas, porque los costes de fabricación pueden variar mucho. Las compañí­as pequeñas suelen ser más baratas y estar más dispuestas a aceptar pedidos muy pequeños. Las compañí­as más grandes tienden a resultar más baratas sólo cuando se contratan grandes volúmenes, pero por esa misma razón puede ser útil saber cuánto puede reducirse el precio de su producto si se fabrica en grandes cantidades.

Pida precios basándose en los planos detallados que Vd. o su diseñador habrán preparado, pero asegúrese de que dichos planos representen exactamente lo que quiere. Una petición tardí­a de la más mí­nima modificación puede suponer un considerable aumento de precio.

Prueba del concepto

Si no puede fabricar un prototipo sin apoyo financiero, deberá centrarse en probar el concepto. Esto significa presentar pruebas suficientes para persuadir al inversor o a la organización de apoyo a la innovación de que corra con los gastos de al menos un prototipo.

Al elaborar la prueba del concepto, su objetivo deberí­a ser ponerle difí­cil a cualquiera el decir “Eso no nos lo habí­a dicho", o "¿qué pruebas tiene de eso?" Deberá recopilar datos detallados y creí­bles, incluyendo una demostración matemática cuando sea oportuno, en apoyo de cada reivindicación técnica que plantee para su idea. También debe encontrar argumentos persuasivos que fundamenten las excelentes perspectivas comerciales de su idea.

Puede resultar de gran ayuda si consigue valoraciones de expertos independientes para su idea para presentar junto a la prueba del concepto. Por ejemplo, puede ser posible conseguir un dictamen pericial a un coste relativamente reducido de una universidad especializada en su área tecnológica.

Subcontratación del desarrollo del producto

Armado con la prueba del concepto, puede ser posible abordar a una de las empresas que, cada vez en mayor número, se especializan en el desarrollo de productos y la elaboración de prototipos. Quizás estén dispuestas a desarrollar su invención a cambio de una participación en su PI.

Esta solución puede ser merecedora de atención, si está claro que su idea no puede desarrollarse, ni aún fabricarse un prototipo sin una financiación considerable y sin conocimientos especializados. No obstante, las sociedades dispuestas a compartir el riesgo del desarrollo del producto es probable que sólo tomen en consideración aquellas ideas con un potencial extraordinario para generar beneficios y crecer en mercados de alto valor. No es probable que muestren mucho interés en productos “ordinarios” para el consumo. Por esta razón, habitualmente rechazan la mayorí­a de las ideas que se les ofrecen para su desarrollo.

No deben confundirse estas empresas con los promotores de invenciones (Parte 3). No obstante, hay que seleccionarlas con cuidado. Puede empezar buscando asesoramiento imparcial en organismos públicos de apoyo a la tecnologí­a. Y antes de celebrar contrato alguno para compartir sus derechos de PI, por supuesto, tendrá que asesorarse en profundidad con su propio abogado especializado en patentes.