En el marco de la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, que tendrá lugar los días 4 y 5 de noviembre en Madrid, la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) celebró el pasado viernes una Conferencia de Alto Nivel del Programa Iberoamericano de Propiedad Industrial y Promoción del Desarrollo (IBEPI).
Sobre la mesa, una de las cuestiones más interesantes para el ecosistema de la innovación actualmente: cómo lograr que los activos intangibles actúen como respaldo en la obtención de financiación por parte de sus titulares. Como señaló el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, durante la apertura del acto, se da una paradoja en el ámbito de la innovación: Pese a que hoy en día la mayor parte del valor de las empresas lo aportan los activos intangibles (como las marcas, las patentes o los diseños), las entidades financieras no los tienen en cuenta a la hora de evaluar el riesgo para la concesión de operaciones de crédito que financien nuevos proyectos. “Las empresas se están financiando bajo unas condiciones que no reflejan su realidad patrimonial”, indicó Hereu.
Este debate adquiere especial relevancia en un contexto internacional en el que la Unión Europea (UE) busca reforzar su industria y su base productiva como forma de garantizar el mantenimiento del estado de bienestar. La apuesta europea por la innovación se canaliza mediante un uso estratégico de las herramientas de Propiedad Industrial (PI), que dotan de mayor identidad y fortaleza a la industria, garantizan el acceso a los mercados globales y aumentan significativamente la competitividad de las pymes y startups.
Prueba de la importancia de este asunto es que a la conferencia asistieron representantes de las instituciones más relevantes encargadas de la gestión internacional de la Propiedad Industrial: la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) y la Oficina Europea de Patentes (EPO). Las dos últimas estuvieron representadas por sus máximos dirigentes, Joao Negrao y António Campinos, respectivamente.
Campinos hizo hincapié en la necesidad compartida entre Iberoamérica y Europa de transformar su conocimiento científico en proyectos innovadores canalizados a través de empresas y emprendedores que los hagan llegar al conjunto de la sociedad. El presidente de EPO subrayó que esas capacidades existen en ambas regiones, pero señaló la falta de financiación como un escollo para emprender nuevos proyectos.
Los activos intangibles ya otorgan hoy confianza a los inversores y las empresas titulares de los mismos tienen mayores probabilidades de obtener financiación y atraer capital. No obstante, el reto está en constituir un sistema estandarizado en el que los títulos de Propiedad Industrial actúen como garantía formal para el sector financiero. “Hay que equiparar la seguridad que ofrecen los bienes tangibles de las compañías a la que pueden otorgar los intangibles”, reivindicó Campinos.
La financiación respaldada por activos intangibles requiere, por tanto, de una metodología ampliamente aceptada internacionalmente que permita evaluar de manera precisa su valor. De ahí la necesidad de cooperar para construir conjuntamente un sistema que posibilite seguir avanzando en este camino.
El director ejecutivo de EUIPO, por su parte, recordó la brecha de competitividad que existe actualmente entre las empresas europeas, por un lado, y las de los países más desarrollados, como China y Estados Unidos, por el otro. Haciendo referencia al afamado Informe Draghi, “El futuro de la competitividad europea”, ha señalado la necesidad de que las compañías europeas aumenten su tamaño. Para ello, ha asegurado Negrao, “es fundamental encontrar nuevas formas de financiar la innovación a través de iniciativas que canalicen el crédito privado hacia el sector productivo”.
Elisa Rodríguez, directora de la OEPM, puso el énfasis en los objetivos del Programa IBEPI durante la presidencia española y en el impulso de la cooperación técnica y política entre los países de la región para acercar el programa al sector productivo. “Debemos ser capaces de otorgar mayor seguridad jurídica a los usuarios del ecosistema de Propiedad Industrial y escuchar sus necesidades”, señaló.
La jornada se desarrolló a través de dos mesas redondas en las que participaron varios de los más reputados profesionales del ámbito internacional de la innovación y de la Propiedad Industrial, junto a responsables del sector público y representantes de organizaciones privadas, como la Asociación Internacional de Marcas (INTA, por sus siglas en inglés).
La primera mesa puso el foco en la necesidad de transcender la dimensión meramente jurídica de los activos intangibles y desplegar todo su potencial como herramientas capaces de respaldar la obtención de financiación para el desarrollo de nuevos proyectos. La tarea de evaluar con total certeza el valor de, por ejemplo, una patente no es ni mucho menos sencilla. La propia naturaleza intangible de estos activos y la gran cantidad de variables que entran en juego, como el coste de fabricación de los productos que emplean la tecnología que desarrolla la patente o el sector de la economía en el que se opera, convierten la evaluación en un reto complejo.
La metodología empleada en este cálculo debe actualizarse constantemente mediante la incorporación y el análisis de datos, mejorando así la confianza de los inversores y de las entidades financieras globales. Uno de los desafíos reside en hacer comprender al sector bancario global el enorme potencial y los grandes retornos que los derechos de PI otorgan a sus titulares, para que puedan incorporar los activos intangibles como elementos a tener en cuenta en sus análisis de riesgo a la hora de conceder o denegar el crédito.
Las oficinas nacionales de PI de todo el mundo, en colaboración con las organizaciones internacionales y el resto de actores del ecosistema, tienen por delante la misión de proporcionar al mercado herramientas de evaluación fiables que generen confianza a las entidades financieras y favorezcan una mayor fluidez del crédito para el desarrollo de nuevos proyectos de innovación. La forma de llevarlo a cabo pasa por sentar en la misma mesa a las empresas innovadoras y a las entidades financieras y ser el hilo conductor de ese diálogo. Conseguir este objetivo es especialmente importante para las pymes y startups, que tienen mayores dificultades de acceso a financiación, pese a conformar la mayor parte del tejido productivo global.
La segunda mesa estuvo centrada en la perspectiva Iberoamericana de este asunto y los representantes de Brasil, Guatemala, Portugal, Perú y México ofrecieron su experiencia en esta materia y tuvieron ocasión de describir algunos de los proyectos piloto que están desarrollando en sus respectivos países para ahondar en el uso de la financiación respaldada por activos intangibles.
La conferencia finalizó con la intervención del subsecretario de Industria y Turismo y presidente de la OEPM, Pablo Garde, quien reiteró la importancia de la cooperación internacional y del multilateralismo como forma de avanzar más rápido y de manera más sólida en la consecución de unos objetivos compartidos por a nivel regional en Iberoamérica y Europa.
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