Europa es una de las grandes potencias mundiales en materia de producción científica. El viejo continente destaca, no solo por la cantidad de investigaciones llevadas a cabo, sino, sobre todo, por la excelente calidad de las mismas y el elevado nivel de formación de sus científicos. No obstante, la región presenta grandes dificultades a la hora de transformar todos esos avances en tecnologías, productos y empresas capaces desembarcar en el mercado. Esta situación, que lastra la competitividad europea respecto a otras potencias como Estados Unidos o China, constituye uno de los mayores desafíos para la región actualmente.
Las Oficinas de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRIs) son actores clave que pueden contribuir a revertir esta coyuntura, pues su labor principal consiste en ayudar a los investigadores a identificar y proteger sus invenciones mediante herramientas de Propiedad Industrial (PI) como las patentes. Esto es fundamental para el correcto funcionamiento del ecosistema de innovación, pues es lo que otorga seguridad y confianza a los inversores y empresas, que tienen la capacidad de transformar el conocimiento generado en nuevos productos y lanzarlos al mercado.
La Oficina Europea de Patentes (EPO, por sus siglas en inglés) ha elaborado por primera vez un exhaustivo estudio que abarca más de 800 OTRIs europeas con el objeto de analizar su situación y conocer sus necesidades. A grandes rasgos, las conclusiones del informe revelan que la gran mayoría de ellas (más del 90%) son pequeñas o medianas y enfrentan importantes carencias de capacidad para desempeñar su cometido con éxito.
En este caso, el tamaño sí importa. Según los autores del estudio, elaborado en colaboración con la asociación europea de profesionales de transferencia de tecnología (ASTP) y el Instituto Fraunhofer de Investigación de Sistemas e Innovación (Fraunhofer ISI), hay una gran diferencia de capacidad operativa entre las OTRIs grandes y las pequeñas. Las primeras pueden gestionar un volumen considerablemente mayor de actividad por empleado gracias a su especialización, sus procesos consolidados y sus redes comerciales más desarrolladas.
El informe sugiere que las OTRIs pueden reforzar sus capacidades accediendo a conocimientos especializados, financiación y redes de mercado más amplias. No obstante, la mayoría de las oficinas son demasiado pequeñas para desarrollar todas estas capacidades internamente. El análisis apuesta por un modelo en el que el contacto cercano con los investigadores se mantenga a nivel local, mientras que los conocimientos especializados del mercado, la inteligencia tecnológica, la formación y el acceso a los inversores se compartan a través de estructuras de apoyo regionales y europeas.
Los datos ponen de manifiesto la creciente dimensión paneuropea de la transferencia tecnológica. Los avances científicos surgen cada vez en más países, mientras que las empresas, los inversores y los emprendedores mejor posicionados para desarrollarlos pueden encontrarse en otros mercados europeos. Mejorar la visibilidad de las tecnologías, la intermediación y las conexiones transfronterizas resulta esencial para que las invenciones prometedoras encuentren los socios adecuados.
En Europa, la investigación desarrollada por el sector público tiene un gran peso sobre el total. Las solicitudes de patente europea en las que participa una universidad, un centro público de investigación o un hospital se han más que duplicado en las últimas dos décadas, pasando de unas 3.200 en 2006 a casi 8.000 en 2025. Aunque Alemania, Francia y el Reino Unido continúan liderando esta actividad, su peso conjunto ha disminuido de cerca del 64% hasta aproximadamente el 55%, lo que refleja una mayor diversificación geográfica, con un crecimiento especialmente destacado en España y Países Bajos.
La innovación procedente del sector público no solo es importante por su gran volumen, sino que, además, se desarrolla en sectores estratégicos como la biotecnología, la cuántica y el ámbito farmacéutico.
En lo que respecta a nuestro país, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) es la institución pública española con mayor número de solicitudes de patente europea en 2025, con un total de 92, y ocupa el puesto 18 entre las instituciones europeas analizadas. Le siguen la Fundació Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats (ICREA), con 51 solicitudes y la Universidad del País Vasco, con 43. La Universidad de Barcelona y la Fundación Tecnalia Research & Innovation completan el top 5 nacional con 31 y 27 solicitudes, respectivamente.
España ocupa, además, el octavo puesto europeo por número de spin-offs que han presentado solicitudes de patente ante la EPO, con un total de 204 empresas.
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